La tortura y el asesinato de un animal indefenso no debieran jamás celebrarse como una tradición. La gente siempre usa la excusa de la tradición para justificar las cosas más horribles, como el trabajo infantil o la esclavitud. Pero que sea una tradición no hace que estas situaciones sean correctas ni justas. La tauromaquia es una costumbre cruel y sangrienta que debiera haber sido relegada a los libros de historia hace ya mucho tiempo. No importa cuál sea su origen, la tauromaquia consiste en torturar, mutilar y matar a un animal sólo por entretenimiento.
Los toros aguardan en los establos sin entender qué sucede, rodeados de ruido y gente que grita, amenazante. Luego sienten los golpes de varas puntiagudas y picanas eléctricas, lo que los hace iniciar una estampida. Corren aterrorizados...
Es común que los toros pierdan el equilibrio y caigan aparatosamente en las calles de piedra, porque sus pezuñas no están hechas para caminar en estas superficies. Producto de estas caídas, sufren de huesos rotos, pérdida de cuernos y otras fracturas. Y si eso fuera poco, al llegar la tarde en a la Plaza de Toros, todos serán torturados y asesinados ante una concurrencia más preocupada de beber alcohol que del sufrimiento de un ser inocente.
viernes, 12 de septiembre de 2008
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